¿QUÉ ES LA TARTAMUDEZ INFANTIL? SIGNOS DE ALERTA Y RECOMENDACIONES

 

La disfemia o lo que conocemos comúnmente como tartamudez es, posiblemente, uno de los trastornos del habla más conocidos. Se caracteriza por una alteración en la fluidez causada por múltiples factores (psicológicos, neurológicos, emocionales, genéticos, etc.) Por lo que es complicado precisar una causa específica que lo provoque.

 

El habla del niño que presenta tartamudez se caracteriza por ser espasmódica, con numerosas repeticiones indeseables e interrupciones producidas a medida que transcurre el discurso.

 

Es imprescindible que, siendo padres, maestros o pediatras, sepamos conocer algunos signos de alarma que nos harán intuir un posible trastorno del habla y, con ello, poder realizar un tratamiento precoz:

 

  1. Repeticiones, bloqueos, prolongaciones de sonidos, palabras, sílabas, etc.
  2. Alteración en la respiración a la hora de hablar.
  3. Alteraciones en el tono de la voz.
  4. Sentimientos de ansiedad, frustración, vergüenza, etc.
  5. Movimientos asociados como tics en la cara, movimientos de la cabeza, encogimiento de hombros, etc.

 

Por este motivo, la tartamudez debe ser vista como algo más que un “trastorno simple del habla”, ya que son diversos los factores que producen un surgimiento y mantenimiento del trastorno.

 

Al hablar de tartamudez, debemos tener en cuenta la diferencia que ésta presente frente a las disfluencias.

 

Las disfluencias típicas están asociadas a la edad, y se producen en edades tempranas en las que el niño está adquiriendo y/o afianzando su lenguaje expresivo. Esta etapa puede caracterizarse por balbuceos, repeticiones de palabras y frases enteras, vacilaciones, pequeñas prolongaciones o interjecciones como “ehh…” antes de comenzar a expresar una idea, etc.

En estos casos NO HAY TENSIÓN ni sentimientos de temor al hablar.

 

Sin embargo, la tartamudez es la condición crónica donde, además de las disfluencias típicas, aparecen signos como los citados anteriormente. La tartamudez no va ligada en todos sus casos a una tensión visible a nivel muscular o gestual, ya que pueden encontrarse distintos tipos.

 

Una vez sabido los factores que deben llamar nuestra atención, ¿Cómo debemos actuar ante ellos?

 

  1. Darle tiempo para hablar. Importante no terminar las frases por él, aunque sepamos lo que quiere decir y no le salga en ese momento.
  2. Prestar atención a lo que está diciendo y no a cómo lo está diciendo.
  3. Intentar evitar la exposición a situaciones en las que observemos que se potencian sus tartamudeos.
  4. Proporcionar seguridad y confianza.
  5. Siempre debemos propiciar su participación en las conversaciones, intentando que el entorno más cercano siga nuestros pasos con referencia al niño/a.
  6. No corregirle haciendo comentarios tales como “habla más lento, tranquilo, piensa lo que vas a decir…”
  7. No esperar a que la tartamudez desaparezca ya que, en muchas ocasiones, aumentará o disminuirá según la situación que esté viviendo en ese momento pero, si no se trabaja con un especialista, nunca se eliminará.
  8. Consultar con un logopeda, que es el profesional indicado para tratar la tartamudez e informar adecuadamente del tipo de alteraciones del habla.

 

 

En un 80% de los casos la tartamudez puede corregirse si ha sido diagnosticada y tratada a tiempo, por lo que es importante estar atentos a cualquier síntoma que pueda aparecer para comenzar, con la mayor brevedad posible, un tratamiento logopédico adecuado.

 

PATRICIA BAENA

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